3/17/2008

SIGUIENDO A TUS IDOLOS

No me cabe duda de que la espectacular racha de los Houston Rockets, de los cuales muchos se mofan, ya que, presumiblemente, caerán en 1ª ronda de Playoffs (esperemos a verlo...), es cosa de equipo. Un equipo formado por Rafer Alston, Chuck Hayes, Shane Battier, Luis Scola y Tracy McGrady. No es casualidad que ponga a McGrady último de la lista... Y que sin duda su impresionante racha no beneficia en modo alguno a Yao Ming, un 20-10 que sí merece ser All-Star, sin discusión, pero aunque algunos medios no lo reconozcan, se convirtió en un All-Star nada más llegar a la NBA por culpa de mil millones de chinos. Que eso sí, les cierran Youtube para que no vean lo que pasa en el Tibet, pero en NBA.com que voten y se expresen cuanto puedan...
Sin embargo aquí quiero mencionar especialmente al ahora pívot titular de los Rockets, que con las continuas lesiones de Yao Ming les está saliendo muy rentable a la franquicia texana. No es ni más ni menos que Dikembe Mutombo Mpolondo Mukamba Jean-Jacques Wamutombo, un hombe muy respetable al que admiro.
Uno de mis hobbies en NBA.com es ver las estadísticas de mis jugadores favoritos, algunos de ellos defenestrados. Sergio Rodríguez, JJ Redick, Al Horford, Andrei Kirilenko, Andris Biedrins, Grant Hill y cómo no, el incombustible Mutombo.
Dikembe ha construido con su propio dinero un hospital en el Congo. Ha sido 4 veces mejor defensa de la NBA, ha llevado a equipos como los Denver Nuggets y Atlanta Hawks a play-offs. Ha jugado una final de la NBA con Allen Iverson, ganando también el título de mejor defensa esa temporada. Ha sido 8 veces All-Star, fue buen estudiante en su universidad, habla con extraordinaria facilidad varios idiomas, entre ellos castellano, y el partido de George Bush ganó muchos votos el día que fue invitado de honor en la Casa Blanca. Y que por cierto, sean cuales sean las ideas políticas de cada uno, una de las cosas más admirables que tienen los americanos es el sacrosanto respeto que le tienen a sus instituciones y presidente, aunque sea un enviado de Satanás, cosa que no pasa en España.
Mutombo cual papa moderno, le perdonó a un abonado de los Magic en 2006, Hooman Hamzehloui, que le llamase "simio" y "cara mono" varias veces en un partido, después de que éste escribiese arrepentido una carta al pívot, diciendo que no asistiría a un partido de la NBA sin su perdón. Mutombo solo declaró al final del partido que, la próxima vez que le sucediese, es posible que hiciese una visita a las gradas con sus 218 cm y 120 kilos. La NBA vetó a Hamzehloui la asistencia a cualquier cancha de la NBA. Aprovecho aquí para decir que yo también he llamado "negro de mierda" varias veces a más de un jugador en el pabellón del Lucentum en Alicante, eso sí en voz baja para evitar esa furibunda masa de aficionados que tacha a uno de racista a la primera, y cuyo estigma te puede perseguir de por vida. Y es que todavía nadie se ha dado cuenta que a la hora de referirnos a alguien, siempre ponemos por delante el objetivo que tenemos a ojo, "gordo de mierda", "pitufo de mierda", "maricón de mierda"... Claro que a diferencia de Hamzehloui, yo suelo hacerlo con los jugadores de mi propio equipo y no para meterme con los rivales, cuyo juego me es indiferente. De todos modos si os parezco racista por mí cojonudo. No soy como Ana Botella que dice "tengo muchos amigos gays".
El gran Mutombo tiene 42 años y ya es el segundo taponador de la historia de la liga por detrás precisamente de otro africano afincado en Houston. Así mismo, es Hall of Famer de la NBA pese a no haberse retirado aún, y eso que tras su paso por los Sixers, fue jugador fugaz de los Nets, Knicks e incluso Bulls.
Aprovecho aquí a mi nutrido grupo de visitantes que en sus comentarios dejen nota de esos jugadores a los que ellos (y solo unos pocos más) siguen con devoción. Porque Mutombo merece que le sigan.

3/08/2008

CIUDADES NBA

Decía el director de la Euroliga en una entrevista a Sports Illustrated que, pese a que toda medida pro-baloncesto no hace mal al baloncesto, era poco halagüeño acerca del proyecto de Stern de crear una división NBA en Europa.
No cabe duda de que el baloncesto tiene gran tradición en nuestro continente, no como la hoy extinta NFL Europa, pero también es verdad que el fútbol americano (que generaba cierto interés) no se jugaba previamente en el continente, y el baloncesto sí. Intentar restarle “competencias” a una organización cada vez más competitiva como la Euroliga, no saldrá bien. Por no mencionar el aura de circo que planearía sobre esa European Division…
Que Londres sea una de las ciudades escogidas para albergar un equipo de baloncesto, lo dice todo… Que se quiera involucrar en ello al equipo más laureado de Europa, el Real Madrid, en parte también. ¿Y no puede haber término medio entre un circo de globetrotters (nunca mejor dicho) y una máxima competitividad, ya existente?
Por chungo que les pudiera parecer a algunos, Auburn Hills no es como esos pabellones turcos que como no gane el equipo local se lanzan navajas, matan al árbitro y te revientan el bus de los jugadores visitantes. En la NBA los equipos no bajan y suben de categoría, en Europa sí. En Europa algunos equipos de baloncesto son pura filantropía (AEK, Benetton, el Real Madrid hasta Florentino Pérez); en Estados Unidos, no. Leyendo entre líneas al directivo catalán cuando hablaba a la prensa americana, el resumen sería el siguiente: “¿cómo coño piensas convencer a un yugoslavo fanático que paga dos euros por ver a su equipo de toda la vida, del cual solo espera que gane aun con trampas, que vaya a ver a unos Belgrado Wizards donde jueguen un puñado de negros que solo desean largarse de nuevo a América, y pague un 'chow' de 20 euros, donde perder o ganar le sea irrelevante?”. Había más motivos para que no se inicie la aventura europea, pero esos eran los más importantes.

Pero lo que realmente era importante, ¿qué ciudades de Estados Unidos se lo merecen?
¿El pueblo de Green Bay, ahora que Favre ya se retira de los Packers? ¿Kansas City, Saint Louis, Baltimore, sabe alguien de qué coño estoy hablando?
Algunos sitios no pueden no tener un equipo de la NBA, y no me refiero solo a las ciudades grandes. Charlotte, que ya podría conformarse con ser el centro neurálgico de la NASCAR, tan pronto como perdió un equipo al que no quería, los Hornets (podría ponerme a explicar en otro artículo el por qué de los nombres de cada equipo, pero para qué, si ya os habéis dado cuenta de que voy de listo), montó inmediatamente uno nuevo, al que cada vez le irán exigiendo más… Y es que en Carolina del Norte la tradición baloncestística es comparable a la de solo unos pocos estados. En el mismo Estado juegan las universidades de Duke, North Carolina, North Carolina State y Wake Forest.
Hay ciudades grandes que pueden albergar equipos NBA, porque tienen los medios y la masa de ciudadanos necesaria. Memphis de hecho, era un sitio idóneo. Mucha población negra, blancos prósperos sedientos de formar parte de algo que no sea pueblerino, ciudad relativamente próspera en una región que no lo es, una universidad con un equipo de baloncesto seguido por los ciudadanos… Claro que ya sabemos cómo acabó la historia, el día que decidieron que Shane Battier y Pau Gasol no debían continuar allí.
Hará un año o más, se me ocurrió la (estúpida) idea de que podría sugerirle a Mark Cuban (que tiene un blog y lo revisa de cabo a rabo, porque no tiene nada más que hacer, aparte de ir por ahí con los Mavs y contar su dinero) que alguien podría tener interés en poner en una ciudad de Norteamérica un equipo NBA cuyo éxito económico estaría asegurado. No, no estoy hablando de Vancouver, ni tampoco de sitios como Alaska o Hawai. Ni tampoco Las Vegas, que se lo merece de una puta vez; aunque no le favoreció mucho que a un árbitro de la NBA le expulsaran este verano por sobornos en las apuestas… Hablo de… no, Oklahoma City tampoco. Pese a sus esfuerzos, no pinta una mierda un equipo NBA en esa ciudad. De todos modos, nadie olvide que Salt Lake City mantiene muy saludable a los Jazz, principalmente por ser el único equipo profesional de algo en 2000km a la redonda.
Hablaba de Ciudad de México. Fanáticos de la NBA (que no del baloncesto) a más no poder, con gran orgullo por lo suyo (ese equipo “mexicano”), una ciudad de 40 millones de habitantes (por no mencionar todos los adinerados de ciudades vecinas que acudirían a ver jugar a los ¿Aztecas?), ciudad muy próxima a las grandes urbes de Estados Unidos, aunque un poco (un poco mucho) lejos de algunas, sí, pabellón reformable de más de 20.000 asientos… PERO… ¿Quién coño querría irse de los Estados Unidos, a un equipo en expansión en una ciudad extranjera, contaminada y peligrosa? Veis por qué era estúpida la idea… Solo con pensar que Yang Chon Lian no quería jugar en Milwaukee (¿y quién sí?) porque no había Chinatown…

Las ideales (a mi muy labrado juicio):
1. Las Vegas (el juego no es mayor que en otras ciudades conectadas a internet)
2. Brooklyn (aunque NJ sea rentable)
3. Kansas City (2.1 millones de habitables, y sin ciudades próximas con equipo)
4. Belgrado (es coña, pero a Milicic seguro que le gustaría jugar en casa)

3/04/2008

LA LOCURA SE LLAMA GASOL

http://youtube.com/watch?v=NdHalcKdf34

Ya creía yo que Pau Gasol empezaba a tener un perfil bajo, pese a su condición de estrella, cuando los Lakers hicieron lo inesperado: robárselo a los Grizzlies, que evidentemente ya no lo querían. Lo increíble vino después.

Los aficionados a los Lakers se emocionaron como si acabasen de fichar a Tim Duncan o Dirk Nowitzki. En un spot desternillante del equipo, vemos a los aficionados reaccionando como si acabasen de ganar el título de liga, y a uno de los Celtics apesadumbrado...
Los medios se mofaban de Mike Wallace, encumbraban a la directiva angelina, y sacaban a relucir lo gran jugador (que lo es) que es Pau Gasol.
Reconozco que me sorprendió. Soy un gran admirador del barcelonés, pero no esperaba que tuviera un impacto reciente como el visto. Unos Lakers prácticamente imbatibles, todavía sin pívots. En el partido contra los “nuevos” Mavs, quedó evidente que aunque Kobe Bryant es un Dios por encima del resto, los Lakers han mejorado una barbaridad por la cantidad de espacios y oportunidades que abre tener a Pau Gasol en la pista.

Pero la locura de verdad no es Pau en sí, que en su presentación a ritmo de banda sonora de Transformers enardeció al público. La locura no es que al llegar Pau, Kobe esté contento y motivado. La locura es la temporada 2007-2008, con tantos equipos que tras el efecto Pau, y no tras efecto Garnett, se han sumado al “ganar ahora” en vez de “preparar proyectos” que casi nunca llegan a nada. Y es que quien espere que los Grizzlies vuelvan a reconstruirse para optar “a algo”, la lleva clara. Lo más cerca ha sido con Gasol, Battier, Miller y algunos veteranos. Pero eso se acabó, y creer que Rudy Gay, Hakim Warrick y Michael Conley van a conseguir en futuras campañas algo memorable es mucho más que optimismo. Como también parece que lo es, que el equipo no vaya a marcharse en breve de Memphis por pastos más verdes.
Tras el traspaso de Gasol, los Suns intercambiaron a Shawn Marion por un Shaquille O’Neal que de pronto era persona non grata en Miami tras roces con Wade y Riley. Shaq es una fuerza en la NBA, los Suns pueden ganar el anillo con él motivado y sano. Pero va a ser complicado. La plantilla de Phoenix da miedo, más aún por su ambición que por su talento, que es mucho: Steve Nash, Grant Hill y probablemente Shaquille O’Neal, sienten que algo se les debe.
Los Dallas Mavericks se hicieron con otro jugador con mucha hambre, Jason Kidd, añadiéndolo a unos Mavs que se sintieron traicionados al caer el año pasado en primera ronda. Utah a su impresionante plantilla, añade a Kyle Korver. Denver sigue teniendo en su lista jugadores que han jugado finales de la NBA, como Camby, Iverson y Martin, pero cuya hambre de títulos se desconoce, así como la de Carmelo Anthony.
Como decía el otro día, la plantilla que menos presión tiene, y puede que gane el título (otro más) es San Antonio. El Oeste es un hervidero de presión, porque los que tienen que demostrar algo (Denver, Lakers, Suns, Mavs) tienen que luchar, y los que no tienen que demostrar nada (Hornets, Blazers, Warriors, y unos Rockets ahora sin Yao Ming) parece que solo piensan en ganar partidos.
El otro equipo que parece haber tirado la casa por la ventana, pero en el este, son los Cavaliers, añadiendo a su plantilla a dos all-stars como Ben Wallace (con mucho que demostrar tras su funesto paso por los Bulls) y Wally Szczerbiak (que merece mucha más estabilidad). Y además están los Celtics que siguen dando miedo, pese a que ya no sea noticia que “a veces pierdan”. Y que nadie olvide al equipo que vuela bajo el radar, los Raptors, que saben fichar mejor que nadie, salvo los Lakers. Y es que ¿quién iba a decir a principio de la temporada, que Pau Gasol/los Lakers iban a volver loca a la NBA?